Hace ya ni sé la de años que no salía fuera durante las fiestas del Pilar, y es que, como dice el Simón, hasta te hacen pagar por salir de Zaragoza esos días...
Este año nos decidimos a ir a Vergaño, el pueblo de mi amiga Chave, sí sí, con "v".
La verdad es que me encantó, es un pueblo de los de verdad. Allí parece que el tiempo se ha detenido. Las palabras extres, prisa, ruido, contaminación... no aparecen entre las palabras usadas en Vergaño. Todo allí era tranquilidad, ni un sólo ruido. Y que decir de los alrededores... En el pueblo terminaba la carretera, por lo que estábamos rodeados de bosques, montañas y pastos, donde abundaban vacas y caballos.
El primer día fuimos a dar una vuelta por aquellos parajes, acompañados por Agustín, tío de Isabel, muy entrañable, sin duda amante de Vergaño. Nos enseñó muchas cosas de Vergaño, cogimos setas y berro para cocinar ese mismo día, todo buenísimo, recien cogido y del campo, que más se puede pedir.
Cabe destacar el Roblón, un roble de 800 años en mitad de un bosque, una excursión que no tiene desperdicio. O el parque natural de cabárceno, con un sinfín de animales, desde leones, tigres gorilas, elefantes, david... jajaja es una broma.
Otra de las cosas a destacar de la zona es sin duda la gastronomía. Compramos cecina, que estaba deliciosa, un queso espectacular, numerosas pastas, pasteles de arroz... Estaba todo buenísimo.
También quisiera hacer mención especial para el huerto de Simón, menudo huerto, tenía de todo, manzanas como para parar un tren, peras, calabazas, alcelgas, borrajas... Eso sí es vida, comer el fruto de tu propio huerto, sin ningún aditivo artificial, eso se notaba en el sabor de todo. Enhorabuena Simón, desde luego hay que felicitarte por todo.
Como véis no nos lo hemos pasado mal, ha sido un puente en el que hemos descansado y que por su puesto tenemos que repetir.
Un abrazo.
